Autor: Daniel Rosato. Pte. del Parque Industrial Los Plátanos. Vte. Unión Industrial de Berazategui

La industria del juicio nos está quitando competitividad a las pymes. Estamos atravesando un gran problema que consiste en el incremento de nuestros costos laborales debido al crecimiento en la cantidad de juicios. Y no debería ser así. Desde el 2002 a la fecha, se ha reducido la cantidad de accidentes de trabajo en un 30%. Se ha reducido en 65% la mortalidad debida a accidentes laborales. Pero, en contraste, se ha incrementado un 30% la cantidad de juicios laborales.

El sentido común indicaría que, si se reduce la tasa de accidentología, y en una proporción mayor disminuye, además, la mortalidad vinculada a actividades laborales, el número de situaciones a resolver en la Justicia debería ser menor.

Las empresas siguen elevando parámetros de seguridad. Hoy podemos decir que la seguridad se consolida como un valor a defender, porque es imprescindible preservar la integridad de cada trabajador. Eso explica que la accidentología y la mortalidad muestren descensos francamente alentadores para las pymes nacionales.

Sin embargo, se ha generado un gran negocio alrededor de todo esto.

Las ART nos cobran una alícuota que en 2004 representaba sólo 2,5% de la masa salarial. A raíz de ese incremento injustificado de los juicios laborales, hoy las pymes enfrentamos un peso de los seguros de riesgo del trabajo que va desde un 8%, a 10%, 15%, y hasta un 20% de la masa salarial, según distintos casos y circunstancias.

Los costos de asegurarnos ante los riesgos del trabajo, en algunos casos, superan los porcentuales obligatorios de ley como aportes patronales.

Este escenario es generado por alguna minoría de abogados que abusan de la legislación protectiva del trabajador y vulneran la línea de la ética alimentando inescrupulosamente la industria del juicio.
En muchos casos, esos abogados esperan a los trabajadores a la salida de las clínicas donde deben concurrir para certificar su estado de salud. En estos abordajes invitan a los trabajadores a hacernos juicios, a nosotros, y a las ART.

Los empresarios vemos así que, por falta de límites, se van sumando casos, y se va creando, en los trabajadores, la cultura del juicio, en vez de consolidar la cultura del trabajo.

Estos juicios generan incrementos de costos al sistema de ART. Como consecuencia, eso deviene hacia nosotros bajo forma de aumento en las alícuotas que debemos afrontar en el sistema de seguros de riesgos del trabajo.

El escenario indica que hoy un trabajador sufre un accidente; le hace juicio a la ART, pero la historia no termina allí. A partir de la modificación del año 2012 de la Ley de ART, se abrieron interpretaciones judiciales que permiten que el trabajador pueda accionar también contra la pyme que lo emplea.

Esto refleja que las pymes estamos desprotegidas hoy. Nos vemos afectadas con un exceso de alícuotas, que pagamos en proporciones cada vez más importantes, y además, nos vemos expuestos a demandas por la vía civil.

Hoy, las ART no nos cubren de todos los riesgos por los que pagamos un seguro. Por esto es que nosotros queremos que haya un cambio en el sistema de seguros de riesgos del trabajo. Ese cambio debe realizarse por Ley del Congreso de la Nación para poner una protección hacia las pymes. Las ART deben funcionar realmente como una protección para el empleador, y especialmente para las pymes, porque un juicio laboral -del que debemos estar protegidos por la Ley de ART-puede implicar la quiebra de empresas y la pérdida de puestos de trabajo genuinos.

Esto no implica pedir que se quiten derechos al trabajador, sino que se aplique una mayor racionalidad a un sistema que debe funcionar en defensa de las fuentes de trabajo y, simultáneamente, debe preservar la actividad económica que da el sustento a la vida en la base de la sociedad. Las pymes representamos más del 70% del trabajo al que accede la población económicamente activa. Queremos que nuestros trabajadores tengan todos los derechos. Y que estén cubiertos ante un siniestro o un accidente laboral con una indemnización justa. Pero planteamos como necesario que se ponga límite a los abusos que hoy existen.

En esta nueva coyuntura política, de cara al futuro las pymes debemos ser muy competitivas. Para competir necesitamos reglas claras. Y dentro de los temas a solucionar, uno de los que necesita reglas claras, es el de los juicios laborales.

Una alternativa es crear un sistema nuevo, de tipo mutual, que puede competir o ser complementario del existente, pero que es necesario que resulte más adecuado para las pymes.

Si observamos a nuestro alrededor, vemos que ni en Chile, ni en Brasil, sucede lo que está ocurriendo en la Argentina.

Como empresarios, somos optimistas. Tenemos confianza en este nuevo gobierno y sabemos que si hay confianza, las inversiones van a estar al servicio del crecimiento del país.

Fuente: Cronista.com